MARCO CONCEPTUAL
La arquitectura y la fotografía han estado ligadas entre sí desde hace
ya varias décadas. Si no fuera por las imágenes de los edificios sería muy
complicado imaginar cómo se vería una ciudad. Es la arquitectura de ésta, la
que atrapa y hace en muchas ocasiones querer visitarla y verla en persona.
Aunque también es muy común que una persona que vive en una ciudad tan
complicada, y está inmerso en su vida y la rutina del día a día, no se detenga
a mirar y apreciar toda la belleza que se pueda encontrar en las construcciones
en sus parques calles entre otras que forman parte de cualquier ciudad.
En un inicio fue la fotografía de arquitectura quizás sólo una manera de
experimentar y tomar imágenes a algo que no estuviera en movimiento para
facilitar largas exposiciones. Sin embargo, a lo largo de los años se ha
convertido en una forma de expresión y comunicación sobre modelos
arquitectónicos que sin duda alguna están en constante innovación.
Tanto la fotografía como la arquitectura han sufrido grandes cambios
desde su existencia. Las primeras cámaras fotográficas utilizaban placas de
plata para hacer impresiones, después vinieron los negativos y más tarde la
fotografía digital.
Este tipo de fotografía nunca ha sido fácil, pues las líneas y la
perspectiva de las imágenes se distorsionan fácilmente. Los fotógrafos
dependían de lentes especiales para evitar estas modificaciones en las
imágenes. En la actualidad, es mucho más sencillo; existen editores especiales
como Adobe Lightroom para arreglar estos pequeños problemas que antes parecían
no tener solución.
Los cambios en la arquitectura son muy evidentes, las construcciones son
distintas y los materiales empleados han cambiado; ahora se pueden observar
paredes hechas a base de cristal. La fotografía ha sido el medio usado para
poner en evidencia las transformaciones de las ciudades.
No sólo la originalidad y la grandiosidad
de las obras arquitectónicas sino también la forma en que las personas las
habitaban.